Mostrando entradas con la etiqueta Opiniones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opiniones. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de abril de 2008

Gerundios oníricos

Empezó una nueva temporada de los ya famosos "....ando por un sueño" de Marcelo Tinelli. Los clásicos gerundios utópicos. Afortunadamente, vamos a tener nuevas muestras de cultura no banalizada, de arte, de una competencia sana (que dicho sea de paso, la competencia siempre viene bien como desafío para mejorar). Vamos a disfrutar de más concursos donde el que gana es el mejor y no el que genera más rating. ¿No están de acuerdo?
Yo tampoco.

jueves, 17 de mayo de 2007

Exageración de la mediocridad

Me molesta mucho ver "obras de arte" que se venden a decenas de millones de dólares y que no son más que malos dibujos mal pintados por un "artista" "de culto". Estos pintores tienen muy en claro que no saben dibujar (y en ocasiones tampoco saben pintar), por lo que exageran sus errores para que parezcan intencionales, como hace un tal Piccaso, o algo así. Otros hacen pinturas abstractas que cualquier idiota podría hacer. Este tipo de fraude es realizado, por ejemplo, por Pollock, cuyo "arte" consiste en llenar un pincel de pintura y hacer que chorree sobre un lienzo, y de ese modo genera cuadros que valen 140 millones de dólares. La peor parte de este comercio es culpa de gente a la que le interesa tener un cuadro creado por un "artista de culto" y paga semejantes fortunas por mamarrachos firmados con un nombre que los críticos catalogan con palabras como "sublime", "porfundo", o cosas así. Dicho sea de paso, y parafraseando a Ernesto Sábato, los críticos son personas que nunca en su vida agarraron un pincel, del mismo modo que alguien que nunca tuvo un bisturí en sus manos, podría ponerse junto a un cirujano y decirle como tiene que operar.
Esto me hace pensar mucho en la posibilidad de un arreglo entre el pintor y el crítico de arte que influye en un montón de idiotas que gastan plata comprando cuadros donde se exagera la propia mediocridad para hacer algo abstracto porque no pueden dibujar dos ojos iguales, o están incapacitados para pintar sin salirse de las líneas.